Nunca te perdí
Sólo quiero que conste que yo nunca quise que te fueras, que si te fuiste fue porque tenías tus razones, pero debo admitir duele, tu ausencia duele, me asfixian tus mensajes y el sentimiento con el que te respondía me tiene envuelto en la idea de que nunca volveré a ser el mismo, nunca volveré a sentir lo mismo.
Duele saber que te dejes llevar por estúpidos consejos.
Pero no te odio, nunca lo haré, es más, te sigo queriendo, porque a eso me acostumbré.
No guardo rencor, pero sí tengo memoria.
Fuiste como el sol, tal vez tu luz es eterna, pero me alumbraste sólo por un tiempo...
Es hora de darle paso a la luna que me acompaña en la oscuridad en la que me dejaste;
es hora de aprender a cantar a capela, porque tu melodía se alejó de mis oídos el día en que te esfumaste.
Es hora de aprender la lección de dejar de añorar lo que no es mío;
nunca te perdí, jamás fuiste mía...

Comentarios
Publicar un comentario