Aprendí a amarla
Aprendí a quererla con sus defectos y virtudes,
aprendí a amar su perfecta imperfección,
aprendí a valorarla y a quererla aún cuando ni ella lo hacía.
Con el tiempo me acostumbré a quererla cada vez más,
ahora he caído en el remoto riesgo de necesitarla,
ahora la extraño, ahora la necesito conmigo.
La quiero y la necesito,
ella, ella, simplemente ella,
como un día sin sol, como una noche sin estrellas,
así es ella para mí; una ilusión difícil de convertirse en realidad,
un sueño perfecto, una esperanza truncada entre lo que puede y no ser.
Una mezcla de sentimientos, una combinación de lindas emociones.
Todo y nada a la vez, primer pensamiento y el último también.






Comentarios
Publicar un comentario