Carta poética
te anhelé toda la noche,
pero no quería despertarme aún.
Tu amor embelleció mi pobre paisaje,
tu silencio hacía compañía a mi soledad.
No quería enlazarme a tener algo serio,
tenía miedo de que de verdad me gustaras
y que te quedes en mi memoria para siempre.
Pero la promesa que uno a sí mismo hace,
siempre se rompe con la llegada del amor.
Pasa el tiempo y te fuiste ganando parte
en mi corazón;
ya no estaba solo, estabas tú conmigo.
Ya no quería dejarte, esto iba en serio.
Pero el destino es astuto y cruel
y puso inseguridad en tu mente.
Tú apostaste todo al principio por un 'nosotros',
pero el tiempo pasa y las cosas también.
Decidiste alejarme de tu vida
diciéndome que otro corazón
intentó y logró tomar mi lugar
donde estaba el mío,
en tu vida.
Me dejaste y mi error fue
resignarme a la primera.
Me rendí sin haber luchado
y me arrepentiré de
un pecado que no cometí.
Es confuso.
Te llevaste todo, pero olvidaste algo;
tu amor late aún en este corazón,
que comprendió que te amaba
cuando ya te habías ido.
Y lloro al recordar
lo que pudimos haber sido.
Lloro porque no sé si te perdí
o nunca te he tenido.
Basta de melancolías,
dejaré mi orgullo
porque mi sentimiento
es más grande.
¿Cuántas lágrimas a cambio
pides por dejar en paz mi mente?
Sé que estás leyendo esto,
y por más orgullo que haya mostrado:
te extraño.
Te extraño por más imposible
que eso parezca.
Sí, a pesar de que te haya
demostrado de que
quiero que te vayas,
quiero que vuelvas.
Quiero demostrarte que
podemos intentarlo.
Basta de inseguridades,
yo también las tuve.
Pero ahora estoy seguro
de que te quiero en mi vida;
tal vez por un tiempo,
tal vez para siempre.
Eso sólo lo sabe Dios.
Mientras tanto,
atrevámonos a vivir
algo a lo que sólo
nos hemos limitado a soñar.






Comentarios
Publicar un comentario