Reanimación


Como una nube gris se acercó su nostalgia, y descargó lágrimas amargas sobre mi paisaje sereno. Aunque ambas cosas sean opuestas, pueden lograr congeniar y formar juntos una nueva perspectiva. La vida parte de un punto irreal; la realidad es subjetiva, dependiendo del punto en que se mire.

Mi mundo estaba destruido, pero había conservado bien sus bases ideológicas, y con todo resurgí. Estaba perdido en el eco y pude ver una luz al final del túnel. No, no era el cielo, no era el infierno; sólo había vuelto a la vida, ¿para qué? No sé. Quizás a seguir sufriendo. Me he propuesto aceptar el amor en su forma más pura. Así como es, misterioso y lleno de cosas nuevas por conocer. Han surgido, desde que morí, un sinnúmero de sucesos. Bastó un segundo en vida para darme cuenta de que mi realidad ya no sería la misma. Pero es ahí cuando uno conoce la valentía. Ser valiente no significa enfrentarte a lo desconocido. Ser valiente significa enfrentarte a lo que un día conociste, y que ahora no es lo mismo.

Viví una experiencia amarga desde que todo se me vino abajo. Sufrí mucho, tal vez no como otras personas, pero cada caso es distinto, el mío fue un caso particular. Nadie tiene ni tendrá idea de lo que pasé cuando me sumí en el eco, y es que todo era tan prometedor, como el amor que se presenta con malas intenciones.

Ya no importa mi pasado, aunque sigo siendo el mismo. No he cambiado, sigo siendo el de ayer, el que reía, lloraba, compartía y se negaba. A veces disfrutaba y otras se quejaba.

Tanto tiempo me he hecho distante que ya era momento de volver a vivir. Aquí estoy, he vuelto inquebrantable. Morí para saber lo que es vivir; he tocado fondo para poder volar más alto.

Comentarios

Entradas populares