Tu silencio es ensordecedor


En tu silencio pude encontrar más palabras que en un diccionario. Tu mirada se explicó mejor que un libro. Y las mejores historias de amor que he escuchado son justamente esas que nunca narraste. Al vaivén del amor se conjugan dos vidas, dos corazones unidos por un sentimiento. Y el amor hace con ellos de las suyas como si no le hubiese sido suficiente con tantos corazones que ya rompió. Y claro, nadie toma cargos en contra de un abrazo que ya no viene. Nadie culpa la venganza del tiempo al quitarnos los besos que nunca nos dimos. ¿Y qué hay de la distancia?, también tiene lo suyo. Cuando decidiste callar comprendí que no había más distancia entre nosotros que el silencio perturbador de tu corazón amilanado. Como si estuviésemos hechos de acero, osamos en querernos, a pesar de todo. Corrimos riesgos y terminamos sin ganas de asumir las consecuencias. Queremos que todo supla nuestro capricho, pero los besos no vienen por sí solos. Tu ausencia no hará más que empeorar las cosas, y mi orgullo logrará tapar esta parte de una historia que juntos intentamos escribir, y resulta tener muchos errores por corregir. Y ahora que conocemos nuestras debilidades, queremos intentarlo de nuevo, pero no se puede, querida. Hay historias que deben escribirse bien desde el principio aunque uno no tenga experiencia narrando aventuras fantásticas y lograr más de un lector expectante, porque cambiar el rumbo y corregir no es más que resignarse, y resignarse no viene a ser sino la aceptación de que se perdió tiempo construyendo algo a largo plazo, para luego echar a la basura el avance que prometía mucho, y terminó sin cumplir nada. Tu silencio me ensordeció un día, y desde entonces he ignorado todas las llamadas que el amor me hizo intentando persuadirme para volver a caer en su trampa. Por parte tu silencio me hizo bien, pero por otro lado, destruyó un futuro del que apenas se recordará el pasado.

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