De Juliana para Leandro

Fuente de imagen

Ojalá hubiese sido la nuestra otro tipo de despedida. Hoy, al verte (o al imaginarte, que es lo más cerca que estoy de tenerte), puedo comprender la situación con todos sus contrastes. Creo que el dolor es normal, que te extrañe y que no haya aprendido a ver el mundo con la misma claridad de antes. Supongo que de poder, yo hubiese hecho algo al respecto. Al ver tu vida postrada en una mala noticia que nos golpeó a todos, lo que menos pensé es en que aquel maldito cáncer apagaría tus ojos tan rápido. Ojalá vieras cómo ahora el mundo me sabe a naufragio, cómo estoy sin estar, cómo la ausencia que llevo en forma de niebla en mis ojos, me ahoga por las noches.

Lo intenté. He sido fuerte por los dos y por tu familia que hoy te echa de menos. Dejas algo más que un lugar vacío, dejas una vida sin dueño, inviernos cada vez más crueles, primaveras desteñidas, veranos sin sentido, otoños grises. Ojalá hubiésemos terminado lejos, pero no tanto. Ni siquiera puedo verte caminar por la calle y sentir temor de hablarte, ni siquiera eso. Te has ido, le dejas demasiado espacio a la tristeza y a estas ganas de abrazarte y decirte cuánto me faltas. Cuánto odio no poder cogerte de la mano cuando salgo, cuánto deseo que no me hayas dejado los recuerdos, ni que te hayas llevado las playas a las que íbamos a ir.

Quiero saber en qué me equivoqué con la vida o qué hice mal, que haya hecho que te llevara tan pronto, a un paso de nuestro mayor sueño: el casarnos. Me veía vestida de blanco, dispuesta a decir «sí» para cuando me preguntaran si quería escribir el resto de mi historia a tu lado. Y es que eras el único al que me hubiese entregado completa. Contigo conocí lo que es reírse de un mal chiste más de dos veces, nunca antes me sentí tan cuidada, y nunca sola a tu lado. Incluso había momentos en los que contaba las horas y minutos para verte, tan ansiosa como una niña a la que le invitan a jugar su juego favorito. ¿Que no todo fue bonito? Como todos, supongo. A veces había distancia pero eso no impidió que sigamos unidos a pesar de ella. Ahora me dicen que la vida sigue, pero lo único que sigue es el tiempo; mi vida se queda estancada, tú te has ido y eso es algo que no creo que puedan entenderlo. Te llevas contigo el futuro, los colores, las sonrisas, los viajes, los planes, la cama de matrimonio que nunca estrenaremos.

Comentarios

Entradas populares