Mi querida lectora
Has leído tantos libros, has escrito tantas cartas sin destinatario. Toda tu vida la pasaste encerrada entre cuatro letras y ahora mírate, eres preciosa. Un ser divinamente sabio. Si le contara a los tantos escritores las letras que atesoras lo más probable es que se sorprenderían del tiempo que han desperdiciado debatiéndose si escribir o no. No importa mucho lo que digan o piensen. Al final tú eres la dueña de las fantasías que vives en los mil mundos que ellos crean. Quién sabe si al final creas un mundo nuevo, es que ya tienes un universo dentro. Es bonito observarte leyendo un libro en las tardes, mientras ignoras al mundo bajo un cielo de ceniza que ofrece el invierno. Si tan sólo yo fuera aquel frío que te abraza. Ojalá sea yo a quien leas. Me gustaría formar parte del universo que promete tu sonrisa. Me gustaría estar escondido entre algunos de los resquicios de los espacios que dividen las palabras, aquellas con las que te identificas. Mirarte en silencio así, tan linda, tan simple y segura de ti misma, es otra manera de ver la cara amable de la vida. Y si algún día decidieras pasar página, te espero en otro libro, uno nuevo, uno que jamás quisieras que se acabe.






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