Palabras al vacío
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Querido, amado:
¿Cómo se ve el mundo desde allí?
Apuesto que gigante.
Esperarás que te diga que no te equivocas.
Esperarás que te diga que el tiempo nos hace sabios,
que te espera un futuro lleno de colores, dibujos
y lienzos en blanco a la espera de que tu pincel
les haga cobrar vida.
No te equivocas, aunque hay una pequeña gran diferencia.
De ello te hablaré luego.
¿Cómo van esas heridas? Apuesto a que ni se notan.
Ninguna te ha durado más de tres días
hasta que desaparecen incluso las cicatrices.
Créeme que te envidio, y no tengas miedo.
Te recuerdo todos los días aunque no te escriba casi nunca.
Tu sonrisa, tus historietas, tu ilusión por las niñas bonitas
y las travesuras que nadie supo que hiciste.
Tus miedos y tus sueños,
que al contraste de lo que pasa ahora,
aquí, de donde te escribo,
te diré que hay demasiado abismo.
Aquí las vistas son preciosas, no te diré que no.
Tampoco te diré que no vas a llegar lejos
y que pasarán cosas que ni soñaste,
de esas que te prometen todos los adultos
y que suenan demasiado bonitas para ser ciertas.
No se han equivocado, es cierto,
pero tampoco te han contado toda la verdad.
Crecer ahora no es otra cosa que tener la certeza
de que lo sabes todo, pero en el fondo,
nunca dejas de el ser niño tímido e inseguro.
Los raspones en las rodillas no son nada, créeme,
con los golpes que recibirás de quienes iban a cuidarte.
Pese a todo no has perdido la fe,
aunque tampoco crees como antes.
No, no te convertirás en uno de esos
a los que ahora les tienes miedo.
No probarás una sola gota de alcohol en tu vida
pero te odiarán por ello y perderás amigos.
Serás el raro del grupo, el anticuado;
la diferencia es que entonces sonríes y te da igual
y ahora no piensas en otra cosa que cambiar por ellos.
Sé que todavía te da miedo quedarte solo en casa,
pero te prometo que un día vas a disfrutarlo;
y no te preocupes, que papá y mamá
siempre van a llegar luego de salir.
En once años no les ha ocurrido nada malo.
Así que deja de mirar la puerta tantas horas
y ve a decirle a tus hermanos que los quieres
porque piensan todo lo contrario.
Abraza a tu hermana mayor y,
por Dios, deja de ser odioso.
Un día ambos comprenderán
que el amor nunca se ha ido
aunque no lo hayan visto a tiempo.
La niñez se te escapará de las manos,
tal como se me escapa a mí la juventud.
Hoy ellos también quieren convencerme
de que me queda mucho por delante.
Ya ves que no somos tan diferentes.
Vas a cambiar de vida en dos ocasiones;
reemplazarás las calles por el universo
que hay detrás de una pantalla;
te encerrarás hasta convertirte
en amante de lo monocromático;
reemplazarás el lienzo por el papel,
el ruido por el silencio;
te sentarás a ver el atardecer
y encontrarás placer en la tristeza.
Dale gracias a papá, porque por él
vas a madurar a una velocidad vertiginosa.
Depende de ti querer entender
cosas que están fuera de tu alcance.
Si quieres mi consejo: no lo hagas.
Sé que de todas formas terminarás haciéndolo
sino no yo no hubiese terminado donde estoy.
Te equivocarás más veces de las que vas a acertar
y tu familia crecerá en número.
Tu último hermano te llamará «mamá»
y lo convertirás en tu favorito para siempre.
Vas a cambiar de casa varias veces,
de amigos cada año
pero de novia sólo unas cuantas.
Todas te dirán que eres lo mejor que les ha pasado
pero no te emociones. No será su culpa.
En el fondo tampoco han dejado de ser niñas.
No todo será tan malo, descuida.
Vas a encontrar el sabor del cielo
en los labios de quien menos lo pensabas.
Llegará alguien que con mirarte a los ojos
logrará hacerte sentir como un niño
sin importar los años que lleves encima.
Despertará en ti ese temblor del alma
cada vez que la acaricias
como si todas las veces que vas a tocarla
fueran siempre la primera vez que lo haces.
Serás cursi, romántico, detallista, un maldito enamorado
de esos a los que que hoy veo por la calle
y me quedo envidiando la suerte que tienen.
¿Recuerdas que querías ser dibujante?
Pues serás poeta. Cuentista. Novelista en ciernes.
Sí, terminarás escribiendo esos libros que tanto odias.
Te atraerá el misterio del mañana
y recrearás en tu mente todos aquellos que no fuiste.
Vas a enamorarte de los giros, de las tramas,
y de aquel exquisito perfume que desprende
una prosa bien estructurada.
Es lo irónico de la vida.
También sufrirás en silencio y gritarás lo feliz que eres.
Alguien te tapará la boca y, después,
tanto las alegrías como los derrumbes serán internos.
Serás el salvavidas de todo el mundo que llega a ti
mientras te ahogas con todo aquello que no dices.
Aprenderás a verte en las personas
y muy pronto olvidarás que tú también importas.
Te van a querer chicas que ni conoces
y conocerás a chicas que ni te quieren.
Buscarás respuestas, pero no desesperes,
que tarde o temprano llegan.
Y terminaremos por comprender
que la vida es bonita aunque esté llena de grietas.
No tengas miedo de lo que te digo.
Si estoy aquí es porque habrás aprendido a sobrevivir.
Tú siempre has sido más fuerte de lo que crees.
Porque las almas viejas siempre rejuvenecen.
Vas a ver. Confía en mí.
A fin de cuentas siempre has preferido confiar en ti mismo.
No te quitarán los sueños, te darán unos distintos
y pondrás empeño en cumplirlos todos.
Ya estamos a puertas de ser mejores.
Y cuando el día en el que te toque
conocer al dolor cara a cara, llegue,
recuerda que nadie ha ganado un partido de fútbol
echando la pelota fuera de la cancha.
Nadie te lo va a decir en varios años,
así que aquí lo tienes:
yo creo en ti,
y pase lo que pase,
nunca estarás solo.
Tus fracasos y tus triunfos
van a ser nuestros.
Sé constante.
No será fácil, ya te lo dije,
pero al menos ya sabes
que podrás salir ileso.
No pierdas tus ideales,
que a mí se me cayeron varios por el camino.
Agárralos con todas tus fuerzas.
Y sigue avanzando.






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