Cuando el orgullo deja de ser fortaleza
¿Qué rayos ha pasado conmigo?
¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella?
¿Qué pasó con mi orgullo hacia el amor?
¿Qué pasó con el Heber que no sentía nada por nadie?
¿A dónde se fue mi frialdad ante lo tierno y lindo?
¿Por qué espero su mensaje cada vez que se conecta, si se supone que no siento nada por ella?
¿Por qué tantos corazones en los inbox?
¿Por qué tanto sentimentalismo a causa de una persona?
¿Por qué?
¿Cómo se llama lo que provoca tanta confusión?
Creí que esto que siento ya se había perdido y me dejaría tranquilo por un tiempo.
Se supone que no le escribo a nadie. Que no tengo una musa.
Se supone que mi romanticismo es sólo imaginario. Ahora ya hay alguien que lo inspira.
¿Por qué dejé que me atrapara?
Qué impotencia hacerle frente al corazón.
Qué intriga la de sentir que se me va el mundo si no me habla.
Qué desesperación la mía al hablarle y que responda rápido.
Esto va contra toda mi expectativa de ser fuerte ante todo.
Mi refugio resultó ser más débil de lo que creí. Cuando se trata de amor, hasta el orgullo deja de ser fortaleza, el orgullo se convierte en la mayor debilidad que me hace ceder al encanto del amorío.
¿Qué me queda hacer ahora?
¿Qué pasaría si cedo?, ¿qué pasaría si no?
¿Por qué me siento tan débil?
¿Qué son estas lágrimas?, ¿por qué tanta confusión en tan poca situación?
Mi orgullo y mi falsa frialdad no ayudaron esta vez... me atrapó y ahora ya no sé qué hacer...






Comentarios
Publicar un comentario