Reo



Heroísmo, catástrofes vividas y superadas.
Elogios y ruinas verbales. Ese era su mundo.
Blandía la bandera de la esperanza, esperando a que alguien lo rescate.
Esperaba con ansias y sin prisa, pero nadie venía a salvarlo.
Rogaba al destino una pequeña pizca de misericordia, quería vivir.

Su morada era el anonimato, más allá de las mentes grandes vivía.
Nunca esperó nada de nada aunque quería una salida.
Cierto día planeó su huida.

No había lugar para titubeos, era su oportunidad de salir.
Untó sus esperanzas en sus fuerzas y se echó a la aventura.
Reconoció luego que era imposible: no se puede huir de uno mismo.

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