El victimario hecho víctima
Nunca pensé morir de esta manera. Enamorado de una falsa esperanza. Nunca pensé que esto ocurriría otra vez. Volver a vivir para terminar de morir. Mi razón de vida se convirtió en un tesoro que tengo miedo de conservar porque sé que no lo cuidaré bien. Mi mundo se ha resumido en una carta de papel que nunca llegué a entregar, de letras que se borran con el tiempo, de un remitente que no existe, de un victimario que escribe con las palabras más nostálgicas y mentirosas que puedan haber. Un victimario fingiendo ser víctima, ese soy yo. Una persona que no se parece a su reflejo. Que es insensible pero irónicamente frágil. Alguien incomprensible, indeseable, pero, a la vez, alguien a quien todos admiran. Qué irónico. Querido y amado por todos, aborrecido por sí mismo. Esta es mi cárcel, mi nueva muerte. Este soy yo. Es mi realidad.






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