Esta vez ya no habrá final
Tienes las manos frías, como si el invierno se hubiera instalado en tus palmas. Tu piel está blanca, me refiero, más de lo normal. Y suave. Muy delicada. Tus ojos parecen mirar al vacío, como si buscaras la nada en ninguna parte. Hubiera deseado venir antes, cuando podía tener la esperanza y la certeza de que podrías abrazarme y abrigarme un poco. Es primavera todavía y se supone que no debería hacer tanto frío. Pero duele. Duele cuando la ausencia corta las venas y estrangula la vida haciéndonos creer que existimos sin haber vivido. Yo sé que me recuerdas. Tienes aspecto de haberme extrañado y de haber estado esperando que un día volviese sin que yo te haya prometido nada. Y aún con todo no has dejado de pronunciar mi nombre. Pero estás aquí, y yo contigo; y podría prometerte que ya no vamos a separarnos, pero lo siento todo aquí, en la garganta; me he tragado mi propio adiós y ahora no puedo sentir el inevitable dolor de un corazón rompiéndose por pedazos por mi propia culpa. Desde ese día nunca dejé de pensar en ti; yo siempre te quise. No esperaba un final ¿sabes? Cuando se empieza a querer no se miden consecuencias; no se pone fecha límite, ni tamaño al sentimiento. Porque el final no existe si hay un camino infinito lleno de sorpresas y detalles, y lo más bonito es creer que esa persona estará al lado para recorrerlo contigo. Y tú estarás conmigo aunque ya no te tenga. Yo te he querido tanto hasta que me hizo daño. Y para esto estuvimos, porque aun con todo habíamos logrado sobresalir, sin tregua. Pero ahora hay una despedida inevitable. El cielo ya me lo dijo de camino aquí. El clima no me ayuda, siempre me pongo nostálgico cuando llueve… Quiero que sepas que voy a echarte de menos, porque ya no habrán abrazos, ni besos, ni sonrisas que nos eternicen. Te quiero, aun si ya no podrás sentirlo. Te querré mientras te recuerde. Te voy a querer porque no he sabido hacer nada mejor. Y quiero que tengas en claro que mientras yo viva, tu memoria permanecerá intacta, como si nunca te hubieras ido; como si más allá de la mente existiera un lugar en el que podamos quedarnos para siempre, burlando a la muerte, sin que nadie nos venga a joder la vida intentando decir que lo nuestro no puede cumplirse. Te prometo que valdrá la pena, que ningún esfuerzo tuyo habrá sido en vano; te prometo que esas cicatrices se extinguirán y no habrá dolor cuando quieras sonreír. Ya no fingirás alegría, porque la tendrás de verdad. Por ahora debo soltar de nuevo tu mano, pero no te apartaré de mi vida. El amor es para siempre, aunque uno de los dos deje de lado el mundo de ambos. Cerraré tus ojos, para que puedas descansar bien. No me hace falta recorrer mucho, yo también voy en camino, cariño. Ten paciencia, espérame. Esta vez ya no habrá final.






Comentarios
Publicar un comentario