Te quiero a mi manera


Podría escribirle a cualquier otra chica lo que te escribo a ti. La ventaja del oficio es que hay libertad para optar por la musa que a uno más le convenga, o más quiera, o se le dé la gana. Esto a veces me hace pensar que te escribo por capricho. Lo cierto es que me gusta. Escribir lo que no puedo hacer contigo causa cierta satisfacción; soñarte entre líneas es una bonita forma de tenerte cerca.

Hay quienes me dicen que deje de escribirte porque no me quieres —o al menos, no como me gustaría que me quieras—; algunos opinan que pierdo mi tiempo, que debería dedicarle estas letras a quien de verdad las quiera y muera por que alguien le escriba "tan bonito". Y la verdad es que me da igual si hay una fila de ávidas lectoras deseando una letra de los poemas que son sólo tuyos. No podría traicionarme. No dejaría de lado algo que, aunque parezca cursi y absurdo, me ha dado bonitas razones para vivir aun siendo inalcanzable.

Quererte más me es imposible. Yo te quiero a mi manera y, ser distante de vez en cuando, también forma parte del repertorio, porque no quiero verte tan cerca cuando sé que te tengo a miles de kilómetros por más que te encuentres frente a mí. Puedo parecer contradictorio, pero es tu culpa porque cuando te vi todo perdió sentido. En una forma bonita, claro.

Admito que, a veces, cuando estás en silencio, imagino hacer mil cosas contigo, luego miro a otra parte para evitar que veas mis ojos brillosos. Me inspiras hacer cosas lindas, como, por ejemplo, abrazarte en las tardes, o caminar de la mano; avistar un atardecer de esos que nos hacen pensar que el cielo es más bonito si se ve de a dos. Viajar, cumplir metas, soñar, reír, llorar, entristecernos, ser infantiles juntos... en fin, ser felices. Por eso no quiero escribirle a nadie más. Porque aunque seas parte de un sueño imposible, yo te quiero, pues soy de los que viven fuera de la realidad en la que se encuentran. Y tú estás más allá. Siempre has estado muy lejos de mi alcance.

Sin embargo, eres única y así de imposible eres preciosa. Así de inalcanzable te quiero. Curioso, ¿verdad? Ayer ni siquiera creía que podría sonreír a causa de una persona, y ahora estás tú, una prueba más de lo mucho que puedo equivocarme en una vida plagada de sorpresas.

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